manos de niños-psicologia_infantil La inteligencia emocional juega un papel determinante en la formación de la futura personalidad. Aprender a relacionarnos con los demás, saber controlar nuestros impulsos negativos, aprender a perder, entendernos mejor a nosotros mismos y con los demás, ser coherentes con lo que decimos, lo que hacemos y lo que sentimos… son ejemplos de conductas de personas autorrealizadas, satisfechas consigo mismas y felices.Uno de los pilares de la inteligencia emocional es el reconocimiento de nuestros propios sentimientos como primer paso para hacernos responsables de ellos y otro de los pilares, es la empatía que consiste en ponernos en el lugar del otro para poder entenderlo y así relacionarnos con de una forma adecuada con él.

También la construcción de una buena autoestima, la asertividad (aprender a decir que no) y la escucha activa son elementos que se trabajan en el desarrollo de la inteligencia emocional del niño o adolescente y que nos ayudan a prevenir futuros problemas de tipo ansioso o emocional, como dependencias, inseguridades, agresividad o una dificultad en las relaciones sociales.